Chichén Itzá, una de las Nuevas 7 Maravillas del Mundo, reabrió oficialmente sus puertas al público tras un cierre sin precedentes de 13 días que le hizo perder temporalmente su título histórico como el destino cultural más visitado de México.

El cierre, que comenzó a mediados de mayo, fue provocado por un fuerte conflicto entre artesanos locales y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Manifestantes de la comunidad de Pisté bloquearon los accesos al sitio para protestar contra su reubicación obligatoria al nuevo Centro de Asistencia al Visitante (CATVI), un importante proyecto de infraestructura vinculado al Tren Maya. Los artesanos argumentaron que la reubicación amenazaba su sustento al desviar el flujo natural de turistas de sus puestos tradicionales.

Durante las dos semanas de conflicto, la falta de visitantes tuvo un impacto significativo en la economía turística de la región. Expertos del sector estiman que el cierre generó pérdidas de aproximadamente 800,000 pesos diarios. Con las puertas de Chichén Itzá cerradas, miles de turistas diarios fueron redirigidos a sitios alternativos como Ek Balam y Uxmal, que registraron una afluencia récord. Por primera vez en años, Chichén Itzá no figuró entre los sitios más visitados de México.

Finalmente, el 1 de junio de 2026, tras intensas negociaciones entre el gobierno del estado de Yucatán, las autoridades federales y representantes de los 666 artesanos registrados, se llegó a un acuerdo. El acuerdo garantiza que ningún vendedor será desalojado y contempla una reubicación gradual a los 962 locales comerciales del nuevo complejo CATVI.

Si bien el sitio opera ahora en su horario habitual (de 8:00 a 17:00), las autoridades trabajan para recuperar la confianza de los viajeros. Las agencias de turismo del vecino Quintana Roo reportaron pérdidas acumuladas superiores a los 40 millones de pesos debido a las cancelaciones masivas, lo que impulsó una campaña nacional para asegurar a los visitantes internacionales que la «Joya de los Mayas» vuelve a ser accesible.

Fuente: The Yucatan Times

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