En el Coliseo Romano- una de las Nuevas 7 Maravillas del Mundo, que en 2025 recibió más de 9 millones de turistas, se realizó la restauración de la plaza exterior con travertino original, lo que permite a los visitantes percibir las arcos de 50 metros que desaparecieron hace siglos.

La agencia Associated Press (AP), publicó que el proyecto dirigido por el arquitecto Stefano Boeri en el Coliseo Romano, ha consistido en excavar un metro de profundidad hasta el nivel original para instalar bloques de piedra que funcionan como «huellas» de los pilares perdidos. Esta intervención técnica busca que el público recupere la percepción de la proporción y el volumen de las bóvedas de acceso, permitiendo que los turistas se sienten en estas nuevas estructuras donde antes se alzaban columnas de hasta 50 metros de altura.

La dirección facultativa ha decidido que la ruina erosionada no es suficiente para explicar el monumento por sí sola. Por ello se revistieron las gradas para devolverles su función y forma geométrica, en Roma se ha optado por una «reconstrucción de la huella». En el Coliseo se ha recurrido a las mismas canteras de Tívoli que suministraron el material hace 2.000 años, buscando una continuidad geológica absoluta.

Como detalla la agencia AP, el objetivo es que el visitante actual pueda «leer» físicamente el espacio, identificando incluso las reproducciones de los números romanos grabados en el nuevo mármol que organizaban el acceso a las secciones de asientos.

El proceso de rehabilitación no solo ha tenido un componente arquitectónico, sino también arqueológico. Durante las excavaciones para asentar el nuevo travertino, se han recuperado monedas, estatuas, huesos de animales y un anillo de oro, además de despejar el acceso al pasadizo subterráneo que utilizaba el emperador Cómodo para evitar a las multitudes.

Esta intervención, fue financiada con fondos procedentes de las obras del metro de Roma, que recientemente inauguró una estación bajo el Coliseo.

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